Me he vuelto suspicaz. El Disco de la Semana vs. reseñas.

Me he vuelto suspicaz. El Disco de la Semana vs. reseñas.

Hace mucho, mucho tiempo, cuando lo tenía de verdad, disfrutaba escribiendo reseñas de los discos que más me llamaban la atención. Y disfrutaba haciéndolo porque no tenía ninguna directriz ni ninguna restricción marcada por terceros. Total libertad. Yo escribía única y exclusivamente sobre los discos que me apetecía. Y decía literalmente lo que me venía en gana. Y lo hacía concienzudamente: escribía a la vez que escuchaba el CD. Y lo escuchaba entero. Esta es una manía que todavía tengo. Soy incapaz de escuchar un disco a medias. Todos los CDs, absolutamente todos, incluidos los que no me gustan nada, los escucho de cabo a rabo. Sólo así puedo valorarlo. No concibo poner algún tema en la radio sin haber escuchado el disco entero antes. Manías.

Alguna de esas reseñas se publicaron en revistas especializadas. Todas se pueden leer en la sección “Discos” de la web.

Hacer esto de esta manera me llevaba mi tiempo. Así que decidí dejar de escribir reseñas de discos. Al menos hasta que pueda permitirme el lujo de volver a hacerlo. Algún día. Lo tengo en mi agenda mental de futuribles.

El año pasado me pareció una buena idea dedicar una parte del programa al Disco de la Semana. La idea es poner buena parte de un CD (no entero) y destacarlo esa semana a modo de reseña sonora, en lugar de ir desgranando temas a lo largo del tiempo, porque llegué a tener la impresión de que así el disco “se diluía” y perdía impacto. Y, aprovechando las bondades de twitter, lo convertí también en #RecordOfTheWeek.

De vez en cuando veo “por ahí” reseñas de diversos pelajes. Y, francamente, me asaltan las dudas. Dudo de hasta qué punto son verídicas, imparciales y confiables. Si se han escuchado el disco de verdad o sólo de pasada. Si no hay intereses espúreos detrás que empañen la independendia del crítico.

Y digo esto porque cada vez me resulta más difícil encontrar un disco que me sorprenda de verdad. Porque cada vez yo soy más estricto conmigo mismo y filtro más y más lo que de verdad quiero que llegue. Porque veo que otros califican con 10 sobre 10 discos que a mí me causan absoluta indiferencia. Y, por el contrario, nadie ha mencionado nada sobre otros que me parecen imprescindibles. ¿Soy yo el raro? ¿Me estoy volviendo un viejo cascarrabias? Tal vez.

O, simplemente, me he vuelto suspicaz.

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