Antonio Trigo
Sensibile

portada

Antonio Trigo
Sensibile

©2004 Ediciones PAE
ref.: CD0015
42’17”


 

Resulta especialmente grato para mí poder comentar las impresiones que me produce este disco de Antonio Trigo por varias razones. La primera y más inmediata, porque es un disco que me encanta. La segunda, porque los motivos que impulsaron su creación me parecen los más nobles y engrandecedores de cualquier ser humano que se precie. Y la tercera, porque demuestra que en España las Nuevas Músicas —o no tan nuevas, pero de alguna manera hay que llamarlas— cuentan con valores que, si sabemos cuidarlos un poquito, prometen no defraudarnos.

El planteamiento de Sensibile es contundente: nos propone imaginarnos que el Homo Sapiens evoluciona al Homo Sensibilis, «un ser humano que piensa lo que siente, que siente lo que piensa», y esta idea nos la va desgranando con cada tema, a su manera, logrando que la música nos transporte a un pequeño viaje hacia nuestro interior, hacia nuestro lado más sensible.

Pero no os dejéis llevar por los sempiternos prejuicios. No estamos ante una nueva colección de «sonidos bonitos» o temas almibarados. Que un autor recurra a su lado más tierno no implica que se nuble su talento.

Las 11 composiciones que Antonio Trigo ha creado para Sensibile denotan una lucidez que para sí quisieran muchos autores, desde la obertura de Bosques sin Sombras, donde un piano amable nos franquea el paso con decisión, pasando por la belleza serena de Toro o remontando el vuelo con Ave Natura, pero sin dejar de lado momentos más sosegados, con pasajes musicales donde no importa la riqueza instrumental, sino lo que se pretende transmitir. Y todo esto se puede resumir en el tema que cierra el álbum, Desde Dentro, que es un minicompendio vital de lo anterior.

Yo tengo la sensación de que este disco tiene un aire muy español, tal vez sea por el tratamiento del piano, o por los rasgueos de guitarra que lo acompañan, o por su ritmo, cálido y amable, o por los fondos electrónicos que proporcionan las pinceladas precisas para iluminar determinadas escenas.
En cualquier caso, ha significado una grata sorpresa haberme dejado envolver por las notas de Antonio Trigo en este recorrido por la sensibilidad, disfrutando de una música, cuando menos, optimista.

 
©2005 Javier Bedoya