Víctor Estrada

 
 

El Theremín es un instrumento muy desconocido para el gran público, aunque date de principios de 1900 y sea utilizado en multitud de grabaciones. Aquí, en España, su mayor representante es Víctor Estrada, y termina de publicar su nuevo disco, International Space Music (escucha una muestra en nuestro sampler 15), lleno de paletas de ciencia ficción de los años 50.

Una obra inteligente y divertida. ¡Explórala!

©2014 Manuel Lemos Muradás

http://www.victorestrada.com/

—Antes de nada, me llama la atención que tu tercer disco en solitario termina de publicarse más de diez años después del segundo. ¿Por qué tanto tiempo?

—Este trabajo, en un 90%, ya estaba compuesto y grabado en el año 2004. Para varios de sus temas había escrito partes de theremin pero no conocía nadie que lo tocara ni quería meter uno virtual, así que decidí comprar uno y aprender a tocarlo para grabarlo yo. Descubrí, por sorpresa, que tocar ese instrumento no era nada fácil, así que con las clases de theremin y su práctica me tiré mucho tiempo hasta conseguir un nivel digno de interpretación.
Mientras tanto empecé a estar muy ocupado con otras producciones como arreglista, intérprete y técnico, algunas giras de conciertos también, y eso empezó ha desplazar mi tercer trabajo año tras año.
Ya para rematar tuve una serie de problemas personales que ya me quitaron las ganas de sacar ningún nuevo trabajo durante largo tiempo. De todas formas estoy muy contento de haberlo editado en el 2014 ya que he conseguido exactamente el sonido y el tipo producción que tenía en mente, y la oportunidad de grabar unos vídeos musicales con el director Dani Moreno, cosa que años atrás hubiera sido imposible.


—En todo este tiempo… ¿qué hay de nuevo y diferente en tu música?

—Mi estilo sigue siendo igual de ecléctico e inquieto que en años atrás pero, como es normal, más depurado, exigente y maduro. Tal vez he dejado un poco atrás mi época más folk y acústica y disfruto más con el sinfonismo fusionado con la electrónica.
De todas formas mis dos trabajos anteriores siguen representándome como compositor, no les puedo criticar nada a nivel creativo aunque sí a nivel técnico.


—El Theremín fue inventado por un ruso (Leon Theremín) a principios de 1920. Consiste en dos antenas que según se aleje la mano o se acerque emiten diferentes sonidos. Eres el principal representante en España de este instrumento electrónico. ¿Cómo “se vive” este instrumento en nuestro país?

—Hay que reconocer que vamos muy por atrás de países como Alemania, Rusia o Japón. En España empezó a ser importante este instrumento a partir del año 2004 y, comparado con ese año, ha habido unas mejoras impresionantes, pero aún muy lejos de los países citados.
El problema radica en que no hay la infraestructura suficiente para crear una generación de buenos thereministas: tenemos los instrumentos pero faltan buenos profesores, por lo que no tenemos buenos intérpretes ni profesores y así el pez se morderá la cola durante un tiempo indefinido. Por mi parte he luchado, y lucho, por este instrumento, y en estos 10 años creo que he hecho muchas cosas, algunas muy importantes, pero no me considero intérprete, me siento compositor, por lo que mi aportación tiene sus límites.


—International Space Music es el título de este nuevo disco. Su título es muy “sintetista”, ¿no crees que puede llevar a engaño o quieres darle un significado más genérico y que no solo se centre en el Theremín?

—Este trabajo es un homenaje a la ciencia, la ciencia-ficción y a la música electrónica.
Este título creo que es un acierto ya que representa todo eso, además la palabra “International” me gusta mucho ya que expresa mi pensamiento de unión universal de toda la humanidad, muy al contrario de lo que algunos políticos se empeñan en hacer. El theremin forma parte del universo de timbres del disco y no he querido destacarlo más que a otros. Esto me viene, obviamente, de algunas de mis influencias musicales como Vangelis, Mike Oldfield o grupos de rock sinfónico de los 70, aunque los temas en los que he homenajeado a Tangerine Dream o Kraftwerk son 100% electrónicos. Dado que también tengo mucha influencia de la música clásica he conseguido un tipo de formas musicales y sonido bastante alejado de mis músicos favoritos.


—El compendio del sonido de este puzzle es muy juguetón entre los sonidos electrónicos y los acústicos. ¿Qué has pretendido conseguir con esta unión espacial-terrenal?

—En mi caso esa mezcla de timbres me viene de forma natural y la he practicado, en mayor o menor grado, siempre como hábito.


—Además el sonido en sí es muy, digamos, retro, pero retro de las películas de ciencia ficción de hace 60 años.

—Eso está buscado y, por suerte, conseguido. En el tema Galaxian era imprescindible el theremin y además haciendo un buen guiño al cine SF de los 50. Estoy muy orgulloso del resultado.


—¿Qué te inspira a la hora de componer?

—Para mí el acto de componer es un juego, simplemente decido componer y si estoy bien sintonizado empieza la creación de una forma fluida. Después mi parte intelectual le da una coherencia al conjunto de ideas y composiciones y hace una criba para presentarlo como un trabajo global.
En algunos casos compongo pensando ya en una forma musical: una nana, canción de Navidad…


—Una parte importante de esta colección son los (muchos) colaboradores. ¿Cómo surgen?

—Por suerte a lo largo de los años conoces gente con los que te llevas bien personal y musicalmente y estas personas siempre están dispuestas a ayudarte en los proyectos. En otros casos tengo que contratar a músicos para poder grabar los instrumentos que tengo en mente. De todas formas se puede decir que la plantilla de este trabajo son buenos amigos y muy buenos músicos.


—¿Quienes son tus “profetas”?

—Yo el término profeta no lo utilizo a nivel personal. Cuando hablo de profetas me refiero a verdaderos visionarios. En el caso de mi homenaje me he referido a escritores como Julio Verne, Isaac Asimov o Arthur C. Clarke, pero también a tantos y tantos guionistas de películas, series, etc. que han imaginado cosas que después ves cómo van apareciendo en la vida real o… Donde quiera que estemos.


—¿Qué aporta a una composición el Theremín que no aporte, por ejemplo, un sintetizador?

—Cada instrumento tiene su timbre, expresividad y su lugar en una obra. El theremin funciona bien si compones expresamente para él y conoces sus características. A la hora de escribir tengo claro qué aporta cada instrumento y utilizo uno o otro según lo que esté buscando.


—¿Vas a llevar esta obra al directo?

—Inicialmente tenía previsto hacer una presentación en directo de ISM pero es un tema difícil dada la complejidad de la obra y el movimiento humano y material. Si lo hago será en versión reducida, no está descartado del todo ya que me lo están pidiendo.


—Háblanos además de tus otros proyectos.

—Mis otros proyectos son radicalmente diferentes a este disco. Mi faena como músico es variopinta, lo último que he hecho son colaboraciones para grupos de hip hop, rock, pop, etc. y como arreglista he trabajado con varios cantantes. También sigo colaborando con el grupo Amarok.
Como compositor también escribo para música clásica, tengo versiones de temas de este disco para cuarteto de cuerda y theremin.
Otra cosa que me gusta hacer es escribir para mi instrumento favorito: la guitarra clásica.

 
 

Mollet del Vallès, 22 de marzo de 2014